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El modelo cooperativo en la educación

mar 19, 2013   //   by Elena Santos   //   Noticias  //  No Comments

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Desde hace años las escuelas están experimentando una profunda transformación dónde se dejan atrás viejas metodologías para dar paso a nuevas estrategias de corte constructivista y cooperativo que intentan atender a la diversidad dentro de las aulas, pudiendo así educar a todos los alumnos independientemente de sus capacidades o limitaciones.

Es importante conseguir que todos los alumnos sean aceptados en igualdad desde que comienzan en la escuela, de modo que se sientan apoyados y seguros en ella. Para ello se ha de identificar cuáles son las dificultades, fortalezas y talentos de cada alumno y valorar en qué medida estos pueden alcanzar los objetivos de aprendizaje. De este modo, cobra especial relevancia la interacción social, dando lugar a metodologías cooperativas dónde cada alumno se convierte en parte importante y esencial de un grupo, dando lugar a una mayor conciencia social.

Ahora bien, esta metodología no aparece de la nada sino que es una evolución de otras metodologías aplicadas a lo largo de los años, desde que en el siglo XX las escuelas dejaron atrás el modelo conductista, para dar paso a un enfoque constructivista de la educación.

El modelo conductista nos plantea un aprendizaje individualizado basado en ir aprendiendo y superando una serie de tareas y obteniendo algún tipo de recompensa por ello. El alumno pone más empeño en su tarea si sabe que va conseguir algo con ello, pero este modelo también hace que sólo unos pocos alumnos tengan éxito en las tareas y por tanto genera competición y frustración.

El modelo cooperativo, en cambio,  pretende eliminar la competición con un reparto igualitario de tareas y responsabilidades dentro de grupos de iguales, de modo que para completar una tarea sea necesario que todos los miembros del grupo completen la suya. Así pues conseguimos que todo alumno se convierta en un miembro importante del grupo por las responsabilidades que asume y por tanto se tiene una mayor probabilidad de éxito de todos los alumnos. Para que esto ocurra deben darse 8 elementos básicos dentro del grupo:

  • Agrupamientos heterogéneos.
  • Interdependencia positiva.
  • Responsabilidad individual.
  • Igualdad de oportunidades para el éxito.
  • Interacción promotora cara a cara.
  • Procesamiento cognitivo de la información.
  • Uso de habilidades cooperativas.
  • Evaluación grupal.

Partiendo de la base de que cada alumno tiene diferentes capacidades y limitaciones, trabajando en grupo también conseguimos que los alumnos aprendan mediante la observación y la experiencia, pues cada individuo puede aprender viendo a sus compañeros realizar una tarea, y cuando el modelo y el aprendiz tienen rasgos similares se aumenta la probabilidad de aprendizaje. Por otro lado, el trabajo en grupo con un reparto equitativo de tareas, también consigue que alumnos poco participativos sean más activos, previniendo su fracaso escolar y que se creen lazos sociales entre todos los miembros del grupo evitando su aislamiento.

Finalmente el modelo cooperativo además de educar, también pretende desarrollar en los alumnos habilidades y estrategias de interacción social, de modo que cuando estos finalicen la escuela tengan un nivel de desarrollo personal y de educación ciudadana que les permita desenvolverse en la sociedad de forma adecuada atendiendo a la diversidad que van a encontrarse en ella  y sean capaces de relacionarse con otras personas de forma efectiva.

Extraido de La cultura de la cooperación posibilita la integración de la diversidad en las escuelas

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